Conociendo a los personajes

– NOAH –

Esto me olía mal, ¿a que se referiría? ¿de qué sería capaz? Sin darme demasiado tiempo a opinar ni decirme lo que se disponía a hacer, mi brazo salió disparado hacia un pequeño destornillador que había encima de la mesa, el que solía usar para abrir la tapa del ordenador cada vez que me daba problemas. En un instante, y a una velocidad que mi brazo no parecía soportar muy bien, se dirigió con una certera estocada hacia el agujero del enchufe que había a la altura de la mesa, un enchufe de dos clavijas, al que le quedaba una libre ya que en la otra estaba conectada la luz del escritorio. No se como describir lo que pasó después, sentí la electricidad atravesar todo mi cuerpo, era una sensación muy diferente a todo lo que había experimentado hasta ahora, sentí que mi cuerpo se arqueaba por el dolor, aunque no pude chillar, tuve unas ganas tremendas de soltar alaridos tan fuertes como me fuera posible, pero no podía, mi boca estaba pegada, mis músculos dormidos, en tan solo un instante implore que si tenía que morir, que fuera pronto.

 

– IRIS –

Ahí estaba, delante de mi, un hombre con el cabello gris y ondulado, largo como la crin de un caballo, tan perfecto que no se podía encontrar similitud entre los mortales, músculos  bien esculpidos como las estatuas de mármol que tanto abundaban por toda Italia, pero al contrario que una estatua de perfecto tallado, el calor que emitía era tan cautivador que era difícil no pensar en nada más. Cogí una de sus manos y la frote contra mi mejilla, sentí un golpe de ternura cautivador, bese repetidamente su piel, acercándome poco a poco hacia el hombro, acariciaba con un terrible deseo su pecho, sus caricias eran como descargas eléctricas en mi piel, demasiado placenteras para decir basta.

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